La gloria llega a las manos y los laureles nos regala la vida. Quien lo recibe es la última persona que lo disfruta, así... al último. Las felicitaciones llegan de golpe, el júbilo salta a la vista, y las emociones caen gota a gota con el correr de los días… Y en ese gozo, se ríe a solas... a carcajadas y... De pronto, la vista se pierde en algún punto blanco de la pared y una sonrisa salta en los labios… La emoción desborda.
Pero si además, alguien se encarga de explicar con manzanas el triunfo merecido, entonces, comienza la nueva aventura de írsela creyendo. Porque se está tan acostumbrado a la desaprobación de los logros, a la desacreditación de los frutos…
Y cuando alguien explica de qué se trató el haber recibido un premio, grito: ¡Lotería... Me lo merecía! Y por supuesto ¿Cómo que no?
O será porque es más fácil ante una situación negativa decir: “me lo merecía”. Sin embargo después de una larga explicación, doy paso al triunfo, hoy puedo gritar: ¡Eureka! ¡It´s wonderful! ¡Liber Forte! ¡Carpe Diem! ¡Carpe Noctem!¡De Peluche!¡Grazzie!¡Shalom!
Y en cada gota de día saboreo cada triunfo. ¿Por qué no?

Y esto trae a mi mente un fragmento del poema “A Gloria” del poeta veracruzano Salvador Díaz Mirón:
Fiando en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señalas.
"El ave canta aunque la rama cruja:
como que sabe lo que son sus alas."
Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, pero no la gloria.
¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume.
El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro,
la sombra que hace resaltar la estrella.
¡Alumbrar es arder! ¡Astro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma.
Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!