He creado un espacio en mi mente para oir tu voz eternamente.
he guardado los mejores sonidos de la vida,
el canto de los pájaros, la caida incesante de una casacada
o la voz del consejo de mi padre, el canto del arrullo de mi madre.
He guardado en mi mente el silbido del viento en el bosque,
el tumbo de las olas, mis mejores canciones, la sonrisa de los niños
escucho siempre los regalos que la vida me dio,
hoy dejo de oir, para aprender a escuchar
y con eso... He aprendido a sobrevalorar las cosas.